miércoles, 26 de agosto de 2009

Nihilismo

Dice que no se identifica con el nihilismo aunque niega sus cinco sentidos. Tampoco es moralista, ni caprichoso. Dice que se parece a Gus Van Sant, reatratando sin juicios de valor el desapego y la deriva de esta generación a la que pertenezco. No quiero ver "Paranoid Park", no de momento. Porque creo en las posibilidades de los que crecen a mi ritmo, creo en mis compañeros de clase, de bares, de noches, de conciertos...

No me gusta que se nos niegue la posibilidad de "Ser" antes de que nos salgan los dientes. Que yo sepa la PlayStation aun no nos ha robado la personalidad, ni tiene pensado hacerlo. Tenemos inquietudes, soñamos, nos interesa la vida y somos valientes. La posmodernidad no es la explicación para todos los males, dejad de utilizarla como excusa para esconder posibles frustraciones.


domingo, 23 de agosto de 2009

Sin clasificar


En mi gama de azules hoy me recreo en el "casinegro" y brindo por un descubrimiento que hice hace tiempo cuando las distancias eran cortas y los pasadizos lentos. Hoy no hay precipicios pero la carretera huele a nuevo y el olor a gravilla me marea. (No son las curvas, nunca me marearon las curvas).



"¿Quieres saber qué me gusta de ti?: que me rechazaste, que eres delicado, que estás asustado, que eres guapo, que estás fuera, que me provocas ternura, que me excitas, que estás igual de atrapado que yo." (AzulOscuroCasiNegro 2006)


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La segunda parte la descubrí bailando, dejándome llevar entre infinitos. Ahora no he olvidado los pasos, quizá se hayan modificado solos para adaptarse al viento. (No soplan huracanes por aquí)


"¿Sabes lo que más me gusta de ti?: tu libertad, tu forma de ver la vida, tu manera de vivir los momentos, tus besos..." (Báilame el agua 2000)


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Hay un millón de personas, un millón de vidas revoloteando en el caos, y dos miradas se cruzan, están ahí para quedarse, se decide en un instante. A partir de entonces se encontrarán infinitas veces y no harán falta palabras para sentirse por encima del mundo, del caos. Ahí, donde se juntan, todo es sencillo.

(Esto es lo que yo pienso)





viernes, 21 de agosto de 2009

Editándome

(Cuatro mil días después de aquel año obcecado, detecto que al fin te dignaste a cumplir con la cita inaudible. Y me alegro. Y me enfado a la vez)

Después de estudiar con cuidado este caso
ejerciendo a la vez de fiscal y abogado,
de juez imparcial,
sentencio lo nuestro
(...)

Mirarte de frente.
Admito en voz alta
que no pocas veces he sido tentado en coger mi esperanza y lanzarla sin más a la fosa común,
donde yacen los sueños
que nos diferencian.

Tal vez ¿has pensado en renunciar?
Yo aún no.

Hada helada en vuelo inerte,
tú nunca cambiarás,
hada helada en vuelo inerte,
tú nunca caerás.

Tal vez ¿has pensado en crecer más?
¡Más no!
Tal vez ¿te conseguiste equilibrar?
Yo aún no.
Vamos a correr el gran sprint final
y al cruzar la línea los dos ganarán.

Voy a romper las ventanas para que lluevan cristales, ven a romper las ventanas, ven a gritar como antes, ven a romper las ventanas y hacer del caos un arte, voy a romper tus ventanas y voy a entrar como el aire.

Me siento Juliette Binoche porque todo huele a "Bleu" todavía. Quiero que lluevan cristales de los que habla "Love of Lesbian", y no me importa quedarme con trozos en las manos si eso demuestra mi idea de que la fragilidad alcanza un punto máximo de hipnotismo. Que entre el aire.


miércoles, 19 de agosto de 2009

azulmente eterno

Por lo visto alguien conoció una vez a una cantante azul, una dama boba de colores pálidos y rasgos gélidos. No tenía sueños y tampoco recordaba la última vez que había cerrado los ojos.
Tampoco tenía nombre. Era "La chica que baila" tras dejar la firma roja de sus labios, en el pañuelo blanco.

Siempre he pensado que Marlon Brando caminaba con la intención de detenerse en todo momento. Los tranvías no son tan románticos.


A pesar de todo, no se me cae el mito.

martes, 18 de agosto de 2009

No está en Paris, no vende periódicos

Cuando está perdida piensa en Michel Poiccard. Hay pocos personajes tan evocadores como el encarnado por Jean-Paul Belmondo en "A bout de souffle". Ella no es Patricia y tampoco Jean Seberg pero puede dejarse llevar al ritmo de la cámara de Godard.
Aprendió a compensar los silencios, a descifrar las miradas y a capturar los instantes. Entendió que no todo requiere una búsqueda constante, a veces te encuentran. Los provocadores de "Cahiers du Cinema" creían en la improvisación y huyendo de formalismos se encontraron con un cine hecho por y para ellos.
El "New York Herald Tribune" de Patricia voló por otros mundos y no había cigarros suficientes para saciar las ansias de Michel.

(Sigo investigando sobre el equilibrio)






miércoles, 12 de agosto de 2009

Funambulismo en un tendido eléctrico

Somos equilibristas. La vista en un punto fijo, las pulsaciones controladas, los brazos abiertos como alas que se baten en duelo con el viento. Somos equilibristas, pero sólo a veces.

Quiero ser Philippe Petit, el funambulista francés que logró caminar sobre un alambre tendido entre las desaparecidas Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York. Era agosto de 1974 y tras realizar la exhibición fue arrestado por la policía. El logro de Petit fue considerado "el crimen artístico del siglo". Inquietante y poético el documental de James Marsh, "Man on wire".
Hoy le tengo envidia por saber caminar en el aire, por volar de pie. Quizá lo que me pasa es que me sobra la inquietud pero me falta la poesía.

martes, 28 de julio de 2009

El cine a veces abusa

El primer abuso de poder en el cine viene de la mano del terror. Dejamos de ser espectadores para ser víctimas de un universo al que creemos pertencer, en ocasiones, más allá de la duración de la película en cuestión.
"Hay una auténtica fijación psicológica de los viejos instintos en nuestro tejido nervioso, de forma que porían ponerse oscuramente en funcionamiento, aun cuando la mente consciente se queda purgada de toda fuente de asombro". En palabras de H.P.Lovecraft.
Recuerdo la primera, y única vez por el momento, que vi "El resplandor", Kubrick quería hacer terror y yo diría que hizo horror, llenó una película de vacío total en un entorno manejado a la perfección por la revolucionaria, entonces, steadycam.
Jack Torrance tenía un poder, el que Nicholson quiso conferirle. Desde los ojos hasta cada uno de sus pasos estaban llenos de fuerza. Manejó a su antojo cada uno de mis sentidos durante sus 120 minutos.
De esta manera, gracias a Kubrick mis reflexiones sobre el abuso de poder parecen haberse reorientado hacia cine, terreno donde la ficción alivia una realidad parasitada. Hipnotizada por las influencias del mago que tenía una naranja mecánica, he vuelto a ver "La Caza" del maestro Carlos Saura, pues he descubierto que Kubrick es un confeso enamorado del cine del realizador español. Así, perdiéndome por los laberintos de Overlook me he topado sin darme cuenta con el poder humano es una evolución más deteriorada. El instinto animal reflejado en la película de Saura aplasta con su contundencia y asfixia con su solemnidad, tal como la vida misma.