sábado, 3 de abril de 2010
Vacía- Vacío
miércoles, 3 de marzo de 2010
Dry Martini
miércoles, 13 de enero de 2010
psicotrópicos
viernes, 18 de diciembre de 2009
Infamias
A veces, no hay películas, porque todas están al mismo tiempo. A veces, no hay canciones, porque de todas se beben los recuerdos.
Se pidió un bourbon en la barra de aquel pub inglés, "¿me da un cigarrillo?, por favor" . Tumbado sobre un aguado chupito de Habana 7, él. Nunca han sido fáciles las conversaciones más allá de las tres de la mañana, se vuelven enrevesadas y torpemente sinceras. No había cigarros, "no fumo, lo siento. Pero puedo invitarte a esa copa".
En las noches de niebla, Marion añoraba su olvidado Londres , su luz opaca y sus imponentes sombras. En las noches sin luna, cuando no se sabía qué iluminaba los rostros.
Reinan los ausentes en el mundo de los resignados, son dueños de todo, capaces de controlar lo ajeno y lo abstracto. Ella no se resignó, se quedó en la puerta y espero a que se cerrara sola, por efecto del viento y su oportuna contracorriente.
sábado, 21 de noviembre de 2009
Introspectiva
La felicidad es más de lo que tengo y menos de lo que sueño, pero prefiero huir con Morfeo si es capaz de suministrarme morfina.

El juego era arriesgado, como el de Nola y Chris jugando al ping-pong en la pomposa mansión inglesa de Match Point. Y desconozco el final de esta partida, ni siquiera sé si permitiría que fuera infinita.
Esperar y desear, un binomio que controla mis ritmos e impone melodías que basculan entre lo complejo y lo simple a una velocidad apabullante.
Silencio.
"Déjame acariciarte lentamente,
déjame lentamente comprobarte,
ver que eres de verdad, un continuarte
de ti misma a ti misma extensamente..."
(Gerardo Diego)
sábado, 7 de noviembre de 2009
Batiéndose en duelo
No existe el miedo cuando alcanzas la última curva de la carretera, no existe porque ya no tiene sentido. Como no tenía sentido para Chow Mo Wan esperar al amor verdadero en su habitación 2046.
Hoy he vuelto a recordar porque me gusta tanto Wong Kar Wai. Volvía en un tren, venía de ninguna parte y me dirigía a ningún lugar. Pude cruzar la vista con muchos de mis acompañantes y note que se mantenían con los ojos abiertos gracias a la inercia absurda que nos disfraza con los atuendos de la vida; pero en realidad estaban muertos, incapaces de salir de su tonalidad de grises. Mi propio reflejo no se veía con claridad, culpa de mis lágrimas y la poca luz de los túneles. Creo que mi sensación en aquel vagón se asemejaba a los viajes de los amantes que huían a 2046, en busca de una realidad paralela donde cobijarse del paisaje helado de sus presentes.
Pasó una eternidad, y el final del viaje me devolvió a esa vida que había dejado aparcada durante mi viaje. Nada había cambiado, el duelo estaba a punto de celebrarse en algún rincón de mi mente. Espada en mano, la dama mira a los ojos al caballero, está lista para el desafío y no teme a la última curva de los cuentos de miedo.
domingo, 25 de octubre de 2009
trying to be sensible
Ella se alimentaba de miradas, de guiños y sonrisas. Ella devoraba segundos de felicidad, los engullía, fotograma a fotograma, como si fueran piezas de un puzzle que nunca logrará acabar porque se ha hecho adicta a los infinitos.
Ha dejado de llover, aunque hay nubes en el horizonte el cielo parece en calma, y ahora la chica con los ojos despejados, se balancea mostrando sus habilidades como equilibrista.
